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Las parejas heterosexuales igualitarias que desarrollan un reparto realmente equilibrado de tareas y cuidados en el hogar (realmente equilibrado, no las que celebran que el hombre ayuda o loan la figura de la supermamá, sugiriendo así, de una forma más o menos amable, bienintencionada y velada que el grueso de las tareas, por defecto, les corresponden fundamentalmente a ellas) siguen siendo una rareza. 

Mucha gente, incluso entre quienes se abonan a la retórica de la modernidad, esconden tras ella arreglos mucho más tradicionales: el mito de la pareja igualitaria proyecta una imagen deseada por muchos/as y oculta un tipo de subordinación femenina que cuesta tolerar en pleno siglo XXI. La igualdad llega mucho antes a la esfera pública que a la privada. Otros, los menos proclives a la causa, recurren a la falacia naturalista y al esencialismo de género (ellas están mejor preparadas/ predestinadas para ello) para justificar estos desequilibrios y seguir negando lo obvio: que muchos se sienten con derecho al trabajo de la mitad de la población. 

¿Por qué sigue ocurriendo esto, fuente inagotable de insatisfacción y conflictos? Spoiler: la división del trabajo desigual por razón de género no tiene bases biológicas, sino culturales e ideológicas. (...) Seguir leyendo

La Cartuja es un paraje un poco marciano. Un erial retrofuturista que se refleja sobre la ciudad vieja, que bulle al otro lado de la dársena del Guadalquivir mientras aquí parece que la gente hiberna. Fichan y huyen, pero nadie pasea. Un viaje al futuro proyectado sobre 1992, cuando España rebosaba de optimismo. Y que terminó de aquella manera, consolidándose como la metáfora de un país en crisis y que no termina de levantar cabeza.

Donde conviven auténticos emblemas arquitectónicos y ruinas. Un convento medieval, estadios y montañas rusas venidas a menos. Mobiliario urbano de diseño y descampados. Muchos descampados combinados con los esqueletos de algunos edificios que no llegaron a albergar vida jamás. Hierro oxidado, matorrales y palmeras. Naves espaciales y, al poco, unos chavales aprendiendo a torear. Un rascacielos a lo lejos y, sobre su sombra, los cadáveres de grandes obras públicas planificadas en los ochenta. Porque los ochenta, que al igual que este espacio condensaron tradición e ilusión de modernidad, realmente terminaron aquí y en 1992, con la que fue quizá su obra cumbre: una ciudad sobreproducida, extravagante y hortera. (...) Seguir leyendo

¿Qué tipo de empleos han crecido más en España y Europa en las últimas décadas? ¿Ha habido polarización del empleo (aumento del peso relativo de los mejores y peores empleos con respecto a los intermedios) o mejora estructural (aumento del peso relativo de los mejores empleos)? ¿Han sido estas tendencias constantes o han cambiado en distintos periodos?

La existencia de una pauta u otra de cambio ocupacional (polarización, mejora o empeoramiento estructural) tiene importantes consecuencias económicas y sociales. Estos patrones de cambio reflejan distintas pautas de desarrollo, cambio técnico y especialización en la división internacional del trabajo, y generan diferentes oportunidades en términos de empleo, calidad del trabajo y movilidad social. Es por eso que se trata de un tema que lleva interesando décadas a muchos científicos sociales (algunas referencias ya clásicas se pueden consultar aquí y aquí).

En un artículo reciente actualizamos la evidencia sobre el cambio ocupacional en ocho países europeos, cubriendo el periodo 1997-2021. A continuación, mostramos algunos de los resultados principales, con el foco sobre España en comparación con las tendencias a nivel europeo, para finalmente discutir sobre sus implicaciones generales y en términos de política pública. (...) Seguir leyendo

Hace casi treinta y cinco años, tan solo unos pocos meses antes de que naciera, se publicó un libro que tenía como finalidad hacer un retrato de la España de la época (‘Un día en la vida de España’). Y se hizo de una forma bastante original, primando la espontaneidad. Esto se debe fundamentalmente a que concedieron a cien de los mejores reporteros gráficos del mundo veinticuatro horas para que aportaran fotografías novedosas y originales, en vez de tirar de archivo. 

Ese libro y radiografía de la España de finales de los ochenta se convirtió, con el tiempo, en un sospechoso habitual de las estanterías de muchos de los hogares de nuestro país, junto a otros lomos, fotografías y souvenirs. Con ese hito en mente y avanzada roda una generación, PHotoESPAÑA y La Fábrica, con la ayuda de Turespaña, han editado un nuevo volumen que pretende actualizar el anterior. Y para ello han contado, además de con trabajos de algunos de los mejores fotógrafos españoles contemporáneos (Ana Amado, Matías Costa, Luis de las Alas, Cristina García Rodero, Sofía Moro, Miguel Trillo, Carlos Spottorno, Gloria Oyarzábal, y un largo etc), con algunas fotografías de aficionados, premiadas y elegidas por un jurado profesional, y entre las que se encuentra una mía (...). 

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Porque tiene algo en común con Memorial Drive, de Natasha Tretheway: es conmovedora, te toca dentro… pero sin un ceder espacio a la sensiblería. La mayor parte de la cinta, de hecho, es una historia sin un hilo ni móvil aparentes: escenas familiares estivales típicas y realistas, con las que cualquiera podría estar familiarizado. 

Porque de algún modo trata sobre cómo un padre trata de dar a su hija lo que él nunca tuvo. De forma más genérica, trata sobre cómo los padres y las madres tratan de llenar los huecos y vacíos con que se encontraron en su vida y tanto desgaste, problemas y huellas provocaron. Quizá hoy día se hable más de las herencias directas (de tal palo tal astilla) que de estas pequeñas herencias inversas y escudos, que son realmente lo que llena de épica a nuestra cotidianeidad. Y para demostrarnos que el padre tuvo una infancia complicada no nos aburren detallando su biografía ni tiran de recursos fácilmente emotivos, sino que lo revelan en una sola escena, en la que la hija trata de ponerse en el lugar del progenitor cuando tenía su edad y le pregunta qué le regalaron entonces sus padres por su cumpleaños. A lo que él la contesta, simplemente, que no se acordaron (...). 

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